Tuesday, November 07, 2006

La radio boyacense. Cosechas y fracturas en la construcción de lo público

Por Jaime Pulido. Docente Comunicación Social
Universidad de Boyacá


Desde el surgimiento de las primeras ciudades que dieron origen a las incipientes formas de espacio y administración de lo público, los ciudadanos libres han necesitado y podido opinar sobre las decisiones y rumbos que la urbe debe tomar. Sin embargo, el panorama real de las ciudades, desde las más antiguas (unos 5000 años atrás) hasta las más modernas permite inferir que no siempre el sentir colectivo se refleja en su planificación cultural, económica y arquitectónica.

La consolidación del Estado burgués y la presencia de los medios de información de masas favorece un escenario más amplio que el de la fase feudal para que los ciudadanos participen en la organización política y económica de las naciones. Los niveles de interactividad de la radio, la televisión y la prensa principalmente, han determinado las condiciones mediáticas en las que los individuos y los grupos se aproximan desde lo representativo o lo participativo a la conducción política de sus intereses.

Puede haber una correlación entre el inventario de democracia real y formal en una sociedad y los niveles de participación que los públicos tienen frente a sus medios pero en todo caso lo que hoy se debate sobre la esfera pública en su mayoría es reelaborado por el discurso de los medios y puesto en circulación a través de unos relatos en los que intervienen dialécticamente las formas de decir de los medios y las formas de leer, ver y oír de los receptores. El parlamento, el foro, el cabildo y la plaza pública se han menguado como únicos y legítimos escenarios posibles para el debate colectivo y éstos, como espacios, han sido reinventados por las páginas, las pantallas, los radios y la Internet superando las barreras de la presencialidad, el tiempo y el espacio.

En el proceso de globalización económica, caracterizada por la disminución del protagonismo de los estados nacionales y la marcada incidencia de la cultura de masas, es importante distinguir que simultáneamente las culturas locales y regionales han luchado por una visibilidad impensable. Sin embargo este fenómeno no está ajeno al marco de relaciones mediáticas que pueden darse al interior de la sociedad civil, y más concretamente entre medios y audiencias.

En ese sentido, la radio, por su naturaleza tecnológica y económica, se constituye en uno de los medios de mayor penetración y uso en el contexto de los países en vías de desarrollo, del que no se aparta Colombia.

Precisamente en Boyacá la radio ha sido protagonista en dos aspectos trascendentales para la vida del país; en medio de difusión del proyecto político del bipartidismo y en recurso de promoción y afianzamiento de las tácticas de negocios de sectores y grupos económicamente poderosos. Sobra decir que la radio boyacense también se ha manifestado de forma significativa con un proyecto para la educación popular dirigido esencialmente al sector campesino y de otra parte sentando las bases estilísticas para la radio juvenil, pero es honesto considerarlos como casos aislados que no hacen parte de una tendencia estructural generalizada.

Desde los inicios de la radio en Boyacá en 1931, han sido múltiples los escenarios de la cultura regional atravesados por la impronta de este medio que posee el poder de construir imaginarios y territorios simbólicos más allá de los límites de la geografía física. Después de 1947 en Sutatenza, y hasta finales de los 90, el proyecto del sacerdote José Joaquín Salcedo, establece la radio en la sociedad boyacense, colombiana y latinoamericana como medio dinamizador de procesos culturales, educativos y productivos. El proyecto de Acción Cultural Popular - ACPO[1], figura en el mundo como el hito fundacional del empleo de la radio y los medios en la educación popular.

En Boyacá la radio ha sido de los mayores ejes para la movilización de opinión pública en torno a los diferentes temas de la sociedad. La cultura agraria, los imaginarios políticos, los referentes de participación popular en procesos electorales, la axiología religiosa y hasta unas formas cuasifeudales de relación en el interior de la familia, especialmente en lo rural, que han pasado por la vida de la radio permiten inferir, a pesar de la fuerte presencia de la televisión, que aquel medio favorece ampliamente el examen de dinámicas mediáticas cómo el caso de la opinión pública.

Uno de los primeros elementos identificados en el discurrir de la radio boyacense permite situarla como un medio que en comunidades o localidades concretas y durante tiempos explícitos ha podido aglutinar y retroalimentar interesantes procesos de convergencia social. Por ejemplo, el proyecto ACPO, entre 1948 y 1960, desde la concepción de la Educación Fundamental Integral –EFI[2], abordó esencialmente el tema de la alfabetización y capacitación de la población rural en habilidades como la lectura, escritura, operaciones aritméticas fundamentales, cuidados de salud, economía familiar, técnicas de trabajo agrícola, valores, geografía, historia, cívica, educación comunitaria, relaciones humanas, etc. A la par del crecimiento de ACPO, fueron desarrollándose emisoras en diferentes municipios (Tunja, Duitama, Sogamoso, Belencito, Garagoa, Guateque, Chiquinquirá, y con rudimentaria tecnología la radio boyacense fue creando su propia identidad.

ACPO, puede leerse como una experiencia donde la radio surge y propone unos contenidos que al satisfacer pragmáticamente unas necesidades comunitarias establece unos niveles de interactividad altos entre el medio y las audiencias. En otro contexto, hay ejemplos en los que la radio con sus contenidos, es más producto de dinámicas globales de la industria cultural en un modelo de estandarización de las estéticas en las audiencias que impone estilos de recepción masivos. Es el caso de las radios juveniles, de las que Boyacá fue uno de sus pioneros, y que hoy responden en su mayoría a las condiciones de difusión de las llamadas radio-cadenas. Estas radios se han focalizado en públicos de la región que durante más de 40 años no fueron tenidos en cuenta como sector diferenciado por la radio tradicional boyacense.

En el plano de la política, Boyacá ha sido de los departamentos con una de las identificaciones más fuertes con el proyecto de Estado-nación encuadrado en el modelo bipartidista del manejo del poder. Este referente, sumado a la histórica tendencia de la prensa como vehículo portador de la ideología liberal y conservadora, permite visualizar retroactivamente a la radio boyacense como un medio estratégicamente comprometido en la promoción, difusión y reelaboración de imaginarios político-ideológicos; especialmente, en los arraigados enclaves partidistas locales.

Igualmente, categorías culturales como la religión, el folclor híbrido de lo hispano indígena, los procesos migratorios hacia la capital del país y los relatos y representaciones colectivas de la huella de la violencia liberal conservadora no han permanecido ajenos al reprocesamiento mediático de la radio boyacense, sin que pueda saberse cuáles son los mecanismos sociológicos, políticos y comunicacionales que imponen o determinan sus lecturas y tratamientos.

Históricamente la radio boyacense ha influido en la opinión pública. En los años 60 hubo una expansión audaz de emisoras en municipios de provincias separadas geográficamente. La radio llegó para fortalecer e incrementar las nociones de la identidad local, para producir trasfiguraciones, para acentuar tendencias o para hegemonizar percepciones. En todo caso, el significado de territorio alcanzó una importancia mayor, hecho que permite valorar la capacidad suplementadota de los medios de comunicación sobre las vías de comunicación o los tradicionales medios de transporte. En este punto, también se desconocen los niveles de participación ciudadana que el medio pudo promover en sus audiencias.

Desde una mirada poco pretenciosa, es evidente que la radio en Boyacá ha ejercido una influencia apreciable en el reforzamiento de un conjunto de percepciones que sobre lo público se elaboraron a través de la historia política de la región. Queda para el análisis, y sin generalizar, el proclive comportamiento de legitimación del los actos de corrupción, el saqueo al erario público, el modelo prevaleciente de representación política por encima del de participación, las tácticas electorales éticamente cuestionables, el abstencionismo electoral, el fanatismo partidista, las prácticas caciquistas y gamonalistas, la tendencia repartidora de la burocracia por los dos partidos, la concepción escicionista entre la organización social y el poder político- administrativo, entre otros.

Dentro de la sincronía medios-audiencias existen unos temas que propone la opinión pública boyacense y que la radio los asume como propios de su responsabilidad social en la agenda informativa. Es bien recordado el proyecto de la ‘carretera del progreso’ Miraflores-Ramiriquí-Tunja-Chiquinquirá-Puerto Boyacá, en el que la radio, la prensa y la ciudadanía articularon un gran movimiento de opinión y presión sobre el gobierno nacional y departamental para concretar su construcción. Como este, otros temas que emergen de la opinión pública se establecen en la agenda de las emisoras de cobertura local y regional para ser promovidos por el medio incluso sin la vocería directa de los líderes sociales.

De otra parte, están las situaciones en las que la radio se desconecta de la realidad social de las audiencias y excluye, bajo diversos argumentos y mecanismos, los contenidos que requieren ser puestos en la dinámica del diálogo social, la discusión colectiva y la interlocución gubernamental. Los periodos de aletargamiento político, las crisis económicas de origen interno o externo, la pobreza, los rasgos de exclusión, la confrontación armada y otras formas de violencia, han sido silenciados parcial o totalmente en algunos momentos. Actualmente, este panorama comienza a transformarse, aunque lentamente, en el marco del desfogue de conflictos acumulados combinados con cambios exógenos bruscos que motivan el surgimiento permanente de movimientos sociales de protesta, acciones de resistencia civil e iniciativas de autogestión comunitarias, gremiales y asociativas que por distintas vías han posicionado en la radio sus reivindicaciones.

La radio se ha definido como un medio esencialmente informativo y de entretenimiento. En Boyacá, la opinión, aunque no manejada desde los clásicos géneros, ha recibido un despliegue importante inserta en los formatos noticiosos. Este fenómeno ha hecho posible que el periodista de radio, la mayoría de las veces acrítico e identificado con los rasgos socioeconómicos del oyente promedio, haga un tratamiento espontáneo de aquello que es noticiable. Sin embargo, esta característica navega en contra de la calidad del tratamiento informativo cuando se pierden de vista los elementos estructurales de los hechos que requieren una acción más juiciosa en el periodista. Es preciso señalar que la calidad en el tratamiento informativo radiofónico de los temas regionales de Boyacá o de cualquier lugar, no está determinada solamente por la realidad sociocultural y profesional del periodista, sino que a ella se suman factores diversos como la propiedad del medio, la línea editorial, el contexto político y armado, los recursos disponibles para la investigación, los medios de acceso a fuentes y el tiempo para la preparación de los informes, entre otros.

Con la consolidación de la televisión como el medio que más respuestas ofrece para el entretenimiento, y de la Internet como canal altamente interactivo, la radio y la prensa han recibido detrás de sí la carga de los requerimientos estéticos, lúdicos y creativos del discurso audiovisual. Es innegable que la radio boyacense, aunque ha emprendido mejoras tecnológicas, no ha podido hacer una renovación categórica en la forma de sus relatos. Del mismo modo que se le acusa de monotemática y conservadurista, la radio en Boyacá atraviesa por un momento complejo en el que sus cambios más significativos están representados en el cambio de propietarios (4 emisoras del grupo CORAL pasan a CARACOL en 1994) y la aparición legal de las emisoras comunitarias y de interés público.

A pesar de estos desarrollos y de la convivencia, compleja por demás, entre la radio colombiana con la televisión y la prensa, debe reconocerse que las expectativas generadas inicialmente por la radio no han sido cumplidas, especialmente en sectores de la sociedad como las comunidades agrarias, las minorías étnicas, los movimientos sociales, las organizaciones gremiales y demás grupos que por permanecer marginados del proyecto hegemónico de país esperaban de este medio una tarea importante de reivindicación para la vida nacional.

Desde finales de los años 80, Colombia comienza a preocuparse por entregar a las comunidades organizadas instrumentos legales que les permitieran hacer uso del espacio electromagnético. En agosto de 1995 los decretos 1445, 1446 y 1447 reglamentan la radiodifusión sonora, y dan nacimiento a jurídico a las radios comunitarias. En este aspecto, Colombia es pionera al concebir y reglamentar una ley para tales propósitos al punto que su estructura jurídica y principios han sido acogidos como modelo por otros países sur y centroamericanos. Sin embargo, la ley no ha podido construir en la práctica colombiana el espíritu central de la ley:

“El servicio comunitario de radiodifusión sonora está orientado a difundir programas de interés social para los diferentes sectores de la comunidad, que propicien su desarrollo socioeconómico y cultural, el sano esparcimiento y los valores esenciales de la nacionalidad, dentro de un ámbito de integración y solidaridad ciudadana. Por tanto, todos los concesionarios tendrán la obligación de ajustar su programación a los fines indicados”[3]
Estos propósitos formalmente expresados en la ley, exigirían que en la práctica, los contenidos de la radio y los temas que copan el interés de los ciudadanos y las comunidades fuera el mismo. En otras palabras, la agenda radiofónica y lo que pudiera llamarse opinión pública serían dos categorías casi idénticas o por lo menos indisolubles dentro del espacio comunitario.
Pero en el caso colombiano y boyacense, puede decirse que la radio comunitaria asiste a una fase crítica en la medida en que después de 10 años de entrada en vigencia de la ley que la creó se esperarían unas condiciones de plena legitimación y apropiación por parte de las comunidades. Ante esta expectativa hoy se visualizan dos escenarios categóricos. El primero, es un proceso mayoritario de apropiación legal de las emisoras comunitarias por parte de grupos, asociaciones, instituciones e individuos que en poca medida son representativos de lo comunitario, y otro donde sectores con legítima base social están en una dinámica de deliberación y apropiación sobre el deber ser de la comunicación comunitaria. Desde este segundo escenario, en contra de la inercia instrumental del primero, se está proponiendo una plataforma interesante sobre la misión y retos de la radio comunitaria en el contexto de una sociedad que comienza a pensarse con referentes culturales y políticos que son desconocidos u ocultados por los medios de información de masas o por los modelos de percepción tradicionales sobre lo local-regional, lo comunitario, lo asociativo y alternativo.

La realidad actual de la radio comunitaria en Boyacá, que no es muy diferente del panorama colombiano, gravita sobre las contradicciones que ofrecen los dos escenarios antes mencionados y que puede resumirse en ausencia de apropiación de las emisoras por el sector comunitario, erosión de los temas de bases social en la agenda de las emisoras, debilitamiento de los formatos narrativos próximos a lo popular, desvinculación de la radio de los procesos asociativos, de autogestión y desarrollo económico; separación entre la comunicación y la acción política, empleo de lo “comunitario” por parte de empresarios de la radio para llevarlas a un juego meramente comercial, inclusión de las comunidades en lo abstracto como audiencias, clientes, consumidores y pautantes pero exclusión en lo concreto como hablantes, proponentes, autogestores y visualizadores de sus realidades y necesidades.

Institucionalmente se suma el precario compromiso del Estado en la promoción y fortalecimiento de las radios comunitarias a través de mayor acompañamiento en los procesos de licitación y apoyo con recursos técnicos y aislamiento de casi todas las fuerzas sociales activas del proyecto de las emisoras que se reflejan abiertamente en la crisis de contenidos culturales, educativos, ambientales, cívicos, informativos, deportivos, científicos, cooperativos, políticos, tecnológicos, de capacitación, opinión, infantiles, periodísticos, desarrollo humano, cultura general, salud, valores, desarrollo comunitario, entre otros.

Hasta hoy, la radio comunitaria no se ha podido fortalecer como una opción contundente de desarrollo comunitario en Boyacá, quizá porque a otros múltiples factores se suma el desconocimiento de sus retos, de las tareas concretas que en el ámbito de la cultura, del desarrollo económico, la educación, la política, la ciencia y de las dinámicas asociativas y colectivas pueda ejercer de manera activa.

En relación con los flujos para la circulación de contenidos y los entramados de intercambio comunicacional de la sociedad civil y la radio boyacense para la construcción de una opinión pública madura, comienzan a visualizarse experiencias interesantes en las maneras como la sociedad despliega iniciativas de trabajo reticulares desde una motivación politizadora. En el reverso de las acciones homogenizantes impuestas por las tendencias globales de la información de masas, irrumpen las redes de individuos y de sectores sociales con intereses particulares. Todos se reafirman en la diferencia, la pluralidad y la diversidad expresadas en realidades distintas, legitimadas por una visión alternativa y de resistencia contra la unicidad. Esta dialéctica, es la que determina múltiples posibilidades en los mecanismos de intercambio de mensajes y reelaboración semántica entre la radio y sus audiencias. Es la dialéctica que se manifiesta bajo el signo de la complejidad en el ambiente de una opinión pública que puede reconstruirse en el espacio boyacense desde las percepciones y acciones del sector agrario, indígena, estudiantil, obrero, académico, juvenil, femenino, minorías sexuales, instituciones gubernamentales y no gubernamentales, etc.

En la perspectiva de la consolidación de una sociedad global indiferenciada, yuxtapuesta al surgimiento de voces, corrientes y experiencias alternativas de resistencia en procura de señalar otro mundo posible, el peso de las sociedad civil, entendida bajo cualquier forma de expresión, debe reconocerse como sujeto político de transformación de la relaciones asimétricas entre los interese de los medios de información y las necesidades, deseos y expectativas comunicacionales de las audiencias. De modo que a la sociedad civil le queda la tarea de reconstruirse como sujeto político, aceptando que “todavía no hemos salido del sujeto individual. Hegel produce una innovación fundamental al plantear que no hay sujeto si no es en el ámbito de la intersubjetualidad, cuya plena realización está constituida por un pueblo libre. El sujeto ya no es el individuo sino el pueblo. Marx acepta y corrige el planteo hegeliano, colocando la intersubjetualidad en la clase”[4].

Es en este sentido que no sería posible entregar elementos útiles a los procesos de politización de la sociedad civil boyacense, sin identificar en el contexto socio-mediático, unos mínimos referentes de intercambio, interdependencias y negociaciones simbólicas entre la radio y sus audiencias; aclarando que dejarían de serlo, para convertirse en ciudadanía políticamente perceptiva.

Es necesario entonces, identificar los circuitos con los que la radio y sus audiencias activan sus intercambios, el esquema bajo el cual se producen los flujos informativos que alimentan la opinión pública, el grado de influencia de la sociedad civil como fijadora de agenda en la radio, los contenidos que comparte la opinión pública y la agenda informativa radiofónica, los sectores sociales que mayoritariamente fijan temáticas en la agenda y las relaciones de interdependencia entre los diversos actores sociales y la radio.

[1] BERNAL ALARCÓN, Hernando. Educación Fundamental Integral. Teoría y Aplicación en el caso ACPO. Bogota : Andes, 1978. p. 64
[2] Ibid. , p. 66
[3] MINISTERIO DE COMUNICACIONES. Los caminos de la radio comunitaria. Ministerio de comunicaciones. Proyecto Enlace y PCIN. (Decretos 1447. Capítulo V, artículos 21 y 22 del 30 de agosto de 1995, por el cual se reglamenta la concesión del servicio de radiodifusión sonora).
[4] DRI, Rubén. Crisis y reconstrucción del sujeto político popular. Buenos Aires : 24 de agosto de 1997.

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